Un camino posible hacia la inclusión escolar de ninos con Trastornos del Espectro Autista.

"El autismo no tiene cura, la ignorancia si. Información y Concientización YA".

Equipo AIDiPsi

 


    Lic. Andrea E. Díaz. Psicóloga. MN 26.538

    M. Luciana Fidalgo. Fonoaudióloga. MN. 6.444

    “Evaluación de las Necesidades Educativas Especiales (NEE) en su dimensión singular.”

    Para poder explicar el concepto de necesidad educativa es necesario plantear ¿qué se entiende por integración escolar y qué se entiende por inclusión escolar?, ¿son los mismos conceptos?, ¿plantean el mismo objetivo?

    Se entiende que el concepto de INTEGRACIÓN supondría que es el niño “diferente” el que debería integrarse a la escuela común, contando con las adecuaciones necesarias a su condición educativa. “El principio de integración, (…) un principio basado en la legitimidad de los derechos y deberes sustantivos de la persona, el reconocimiento a los principios de igualdad y derecho a la diferencia entre todas las personas. No hay duda que este principio fue un avance en términos de vivir una vida digna, en lo relativo a poder ejercer los derechos, sin embargo, las bases en que se asienta el principio de integración, en el que la persona tiene que adecuarse, con los apoyos necesarios al medio, comienzan a dejar en evidencia la necesidad de un paso más, que refiere a la flexibilización de los sistemas al sujeto, desplazando así el peso central para el proceso de incorporación (inclusión) de la persona con discapacidad, del Sujeto hacia Su entorno.” (Orlando, Magdalena. Clase 16)

    Así, entonces, la noción de integración educativa quedaría plasmada en que la escuela es definida como una Institución organizada para el niño típico.

    Asimismo, el concepto de INCLUSIÓN intentaría mostrar que es la escuela la que debería estar preparada para incluir a todo niño, considerando que la diversidad o la diferencia es una condición básica del ser humano. “Pensar en inclusión es pensar en todas y cada una de las personas de una comunidad.” (Orlando, Magdalena. Clase 16)

    En esta nueva perspectiva, el niño se integraría a un lugar preparado para él, respondiendo a sus necesidades educativas especiales. “La inclusión como concepto en sí, excede por mucho a la temática de discapacidad, refiere a la no exclusión y al aumento del sentido de pertenencia dentro de una comunidad, o dicho de otro modo, “la inclusión conlleva al proceso sin fin de aumentar la participación y combatir la exclusión y la discriminación. Abarca a todos los niños y a todos los adultos, trabajando dentro de las escuelas y vinculados como miembros de familia y miembros de la comunidad” (Booth, 2010 pag. 42)” (Orlando, Magdalena. Clase 16)

    Aquí, entonces, el concepto de inclusión escolar definiría a la escuela como un lugar para la diversidad.

    Los conceptos de integración e inclusión, surgen a partir de la formulación del principio de Normalización en el que quedaría manifestada: “la posibilidad de que los deficientes mentales lleven una existencia tan próxima a lo normal como sea posible”, (Bank-Mikkelsen, N. “El principio de la Normalización”) a través de normas y pautas generales, lo que da lugar a la formulación de políticas sociales y educativas acerca de cómo intervenir en la discapacidad.

    Aquí será donde nace el concepto de necesidad especial, requiriendo también de atenciones especiales; concepción que sigue sus lineamientos en las políticas educativas, y de esto surgirán las necesidades educativas especiales, “pero respetando el derecho a la educación dentro del sistema común.” (Orlando, Magdalena. Clase 16)

    Ahora sí, entonces, una necesidad educativa sería un requerimiento particular a nivel escolar, que presentaría un alumno dentro de un contexto académico regular.

    El concepto de Necesidad Educativa sería un nuevo término que se emplea, dentro de la educación cuando se trata de dificultades o problemas que presenta un alumno directamente relacionadas con la adquisición de conocimientos o las competencias académicas.

    Se podría pensar que fuera del sistema pedagógico, el término “Necesidad Educativa” se lo denominaría como “Discapacidad” lo cual referiría a una o varias capacidades disminuidas que presenta la persona en cualquier área de su desarrollo.

    Les proponemos mirar esta imagen de una situación que puede darse a diario en cualquier contexto escolar.


    Ahora, pensemos: “¿TODOS los niños tienen Necesidades Educativas?”, si la respuesta fuera: “si”, entonces podríamos pensar que: “ALGUNOS niños tienen Necesidades Educativas ESPECIALES”, para lo que deberíamos pensar en abordarlas de una manera especial, pero ¿de qué manera?

    Nosotras creemos que una buena forma podría ser detectar las limitaciones que tiene el sujeto, pero poner el énfasis en las POSIBILIDADES que tiene el mismo, adecuando así una planificación que se centre en la persona.

    Brennan, Wilfred (1988) plantea: “Hay una necesidad educativa especial, cuando una deficiencia (física, sensorial, intelectual, emocional, social o cualquier combinación de éstas) afecta al aprendizaje hasta el punto que son necesarios algunos o todos los accesos especiales al currículo, al currículo especial o modificado, o a unas condiciones de aprendizaje especialmente adaptadas para que el alumno sea educado adecuada y eficazmente”.

    A su vez, las necesidades educativas especiales (NEE) pueden dividirse en:

    - NEE Transitorias que serían problemas de aprendizaje que se presentan durante un periodo de la escolarización, que demanda una atención específica y mayores recursos educativos de los necesarios para compañeros de su edad y que tal como su nombre lo indica, son transitorias.

    - NEE Permanentes serían aquellos problemas que presenta un sujeto durante todo su período escolar y de vida. Dentro de estas se encuentran las deficiencias visuales, auditivas, motoras y los TGD/TEA entre otras.

    Ambas NEE requieren de condiciones especialmente adaptadas a nivel curricular, y los niños “pueden beneficiarse, siempre que se realicen las adaptaciones necesarias y se brinden los apoyos necesarios” (Valdez, Daniel. 2010, pag 121) Esta provisión de recursos (apoyos) específicos serán distintos de los que la escuela ofrece a la mayoría de los alumnos, ya que estas necesidades son complejas y superan a las instituciones escolares.

    La evaluación de las necesidades educativas servirá para tomar decisiones respecto del proceso de enseñanza-aprendizaje y determinará el potencial de aprendizaje del sujeto para pensar las ayudas y la propuesta curricular que responda adecuadamente a las necesidades que presenta el alumno.

    Tal como hemos planteado anteriormente, la propuesta curricular que se haga deberá centrarse en las necesidades que presente un sujeto particular en ese contexto y que sea relevante para la intervención educativa.

    Esta evaluación nos proveerá de información para formular las hipótesis, seleccionar y aplicar las herramientas con las que trabajaremos, definiendo así las distintas necesidades, lo cual nos servirá para la toma de decisiones con respecto a las intervenciones que plantearemos en el diseño de la estrategia, posibilitando entonces, “cambios en el mundo mental propio” (Valdez, Daniel. 2009 pag 39)

    A partir de esto podremos redefinir las necesidades y, por ende, rediseñar la estrategia.

    Por lo tanto la evaluación de necesidades educativas especiales, permanentes y/o transitorias, de alumnos con dificultades mayores que el resto de los niños que transitan una escolaridad común, nos permitiría plantear tal cómo expone E. Carr que “si las personas (y sus familias) son tratadas como se merecen y el accionar con ellos refleja un compromiso continuo, sobre la base de la relación positiva y el conocimiento, ellas pueden influir desde su singularidad en los demás sin recurrir exclusivamente a respuestas "desajustadas al funcionamiento psicosocial esperado", su participación comunitaria es susceptible de ser una realidad atractiva, las oportunidades gradualmente se van diversificando y enriqueciendo en diferentes ámbitos.” (Llabrés, Alicia. Clase 17)

    A modo de conclusión, entonces, podría decirse que el contexto escolar es parte de un contexto social más amplio; y la posibilidad de que un niño con necesidades educativas especiales transite una escolaridad común, permitiría recorrer un camino que va de la integración a la inclusión escolar en un principio, pudiendo hacer extensiva la inclusión a lo social.




    Bibliografía.

    Brennan, K. Wilfred. El currículo y las necesidades especiales. En “El currículo para niños con necesidades especiales”. Siglo XXI. Madrid, 1988. 33-63

    Llabrés, Alicia (UNL) Clase 17. Escuelas inclusivas. Aportes y experiencias desde la gestión directiva. Diplomatura NEPI. Flacso. 2013

    Orlando, Magdalena. Clase 16. Inclusión educativa. Marco legal, legislación y documentos internacionales. Diplomatura NEPI. Flacso. 2013

    Valdez, Daniel. “Ayudas para aprender”. Paidos. 2010

    Valdez, Daniel. “Necesidades Educativas Especiales en trastornos del desarrollo”. Aique. 2009